Una bicicleta vale más que un anciano

                A la vista está la susodicha afirmación. Las marquesitas de Santa Rita levantadas con un tablón, equipadas con madero de la mitad del ancho de la marquesina y con 40 centímetros de fondo, donde solo cabe culo. Eso, si se consigue ascender a la altura de 63 de centímetros que tiene, para que te queden las paticas colgando y te tengas que tirar del banco para bajarte. Incitando al usuario a practicar otro deporte de riesgo, que puede implicar una considerable caída, que a ciertas edades, pueden tener consecuencias tan graves como definitivas. Sin olvidar la cubierta de 2,80 metros de ancho por el 1,80 metros de fondo a modo de parasol trans-lú-ci-do. Claro, para que cuando caiga el sol a plomo se les derrita la cabeza a los pobres ancianos. La estructura, sin laterales y orientados de norte-sur es ideal para que la tramontana no castigue tan preciada obra y pierda su función, de marcar al despistado de donde ha de esperar el autobús. En caso de lluvia, pues, lo mismo y si se da que hay lluvia y tramontana, la función de la marquesina pasa a ser el escenario predilecto para rodar una escena del fin del mundo.

Sin embargo, delante del colegio de Virgen del Toro nos encontramos con unas marquesinas, cuyas dimensiones son 5,3 metros de ancho por 2,2 metros de fondo y 2 metros de altura con laterales tapados de metacrilato y techo de lo que parece PVC blanco. Es decir un notable espacio con cubierta que da sombra y unos laterales que protegen del viento. Eso si carente de asiento, ya que no está destinado al usuario del transporte público, esta para las bicicletas.

Dadas las dimensiones, las bicicletas quedan totalmente protegidas del viento y el agua, incluso del calor por el sistema de ventilación en la parte superior y la incidencia del sol que podría erosionar la pintura y las cubiertas de goma. Y sujetas, además, a unos apósitos a tal efecto.

En definitiva, en Ciutadella vale más una bicicleta que un anciano. O al revés, como de un anciano no puedes sacar tanto provecho como de una bicicleta, es preferible desgastarlos rápidamente y que tengamos que pagar menos pensiones.

Y hablando de costes,  las marquesinas de Santa Rita son seguramente, dado los materiales mucho más caras, sobre todo, por la inversión de tiempo que han tenido nuestros representantes gubernamentales para hacer una inauguración de una misérrima marquesina…¿También inaugurarán las papeleras, los postes de luz, los correctores de los árboles o las baldosas arregladas…? No, por favor. No hace falta. Que dediquen su tiempo a cosas más productivas. Si reflexionamos un rato, seguro que nos parece sensato.

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