La celiaquía o enfermedad celíaca

Resulta difícil de olvidar. Escuchaba sus palabras, su voz ligeramente jadeante, desprendía indignación y en el fondo desesperación. Todas las puertas, todas las entidades públicas, políticos locales y regionales lo habían repelido unos con indiferencia y otros con fingida atención. ¿A quién le importan los celíacos? ¿Quién hace algo al respecto?

            Me informé. En principio los celíacos sufren de intolerancia al gluten. Se puede entender como un tipo de alergia que afecta al intestino y ya. Pero es una enfermedad grave. Es una enfermedad hereditaria. Puede pasar años de forma latente pero el estrés, una lesión física, una infección, cirugía, embarazo puede activar esta enfermedad. Los efectos son diversos y se dan en diferentes períodos de quienes padecen esta enfermedad. En la infancia se manifiesta por dolor abdominal y hemorragias intestinales, estancamiento en el crecimiento. Cuando llega a niño, las diarreas, vómitos y dolor abdominal persisten a los que añaden inapetencia y anemia, dermatitis alérgica, agrandamiento del estómago, bajo nivel muscular (hipotonía) y llagas en la boca. Emocionalmente, el niño manifiesta irritabilidad, abstracción en unos casos y excesiva dependencia en otros.  Llegan a la adolescencia con un aspecto enclenque y  a la pubertad, tarde y con baja estatura, incluso con alopecia areata, es decir pérdida de cabello. Todos los efectos continúan y se incrementan con dermatitis herpetiforme (comezón en la piel y formación de vesículas). A la intolerancia al gluten se suma también la de la lactosa. Los problemas de osteoporosis empiezan a generarse. Y todo lo que ello implica a nivel emocional. Cuando la enfermedad se manifiesta en etapa adulta se caracteriza por astenia e incluso depresión. Precisamente en esta etapa los problemas de osteoporosis son más evidentes.

Para detectar la enfermedad se realiza mediante una biopsia. El tratamiento es sencillo: UNA DIETA SIN GLUTEN.

He aquí el problema.

El gluten está presente en el trigo, centeno, cebada y avena. Vale, pues no se come de eso y ya está. Pero no es tan sencillo.  El gluten está presente en infinidad de alimentos como sintetizante de sus componentes. Las dos proteínas del gluten son la gliadina y glutenina y se usa en los procesos de fermentación. El caso es que evitar el gluten en los alimentos es muy difícil, pues está presente en la mayoría de productos de la cesta de la compra. La selección de alimentos es difícil. Se confeccionan listas y se ha de examinar bien el producto. Hoy en día van apareciendo más productos con el etiquetado correspondiente. En definitiva, supone limitar la dieta al consumo de una cantidad de productos.

Y aquí interviene la imposición del mercado, el liberalismo mercantil y todo lo relativo a la oferta y la demanda, que en apariencia parece una idea bascular sencilla, pero no lo es. Los procesos de fabricación de productos sin gluten requieren tratamientos especiales y de ahí la justificación de su encarecimiento. Los datos son alarmantes: Según la Asociación de Celíacos de Cataluña ha comprobado que los alimentos para celíacos cuestan entre un 67 por ciento y 3.000 veces más que los tradicionales. El estudio llevado a cabo por la asociación ha comparado los costos de los alimentos básicos en la pirámide alimenticia, pero aptos para celíacos, desde el año 2006 al 2010. La presidenta de la Asociación, Matilde Torralba de Cataluña comenta que el costo de los alimentos sin gluten de primera necesidad ha aumentado de forma desenfrenada, de tal modo que un celíaco termina abonando por la cesta de la compra, ¡ lo que una persona sana pagará dentro de 30 años!

En otros países, más sensibilizados con este tema como Suiza, por ejemplo, se desarrollan proyectos de ayuda para compensar la situación económica a las que estas familias deben estar sometidas.

“Sí, una minoría más, con una necesidad específica más”,” Que cada uno aguante su palo”, “así es la vida””Son pocos votos” y todas las clásicas frases de contenido incívico que se le puedan ocurrir a uno. Sin embargo, cabe señalar que la homogeneidad de una población es simplemente una generalización oportuna y no representativa porque a final de cuentas, se puede estratificar muchísimo: son las minorías las que conforman la mayoría y aprovechando su heterogeneidad y falta de reivindicación corporativa, el gobierno lo contempla como “un problema menor”.

Es una enfermedad grave. Ocasiona un gasto descomunal y constante y no se está haciendo nada al respecto.

A menudo pienso en ese padre, y aunque no está en mi mano, sí soy consciente como conciudadana y sí me hago cargo de su importancia y consideración. Quizás sea una maldita idealista pero yo creo que las cosas se pueden hacer mejor.

Cada día mejor.

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