Una oportunidad a la paz

          No hay camino para la para la paz, la paz es el camino (Mahatma Gandhi). Parece una reflexión simple y sencilla y, sin embargo, es algo que día a día se pierde en el limbo de las ideas que sólo sirven para ser escritas.

         Nuestro cerebro está habituado a funcionar con polaridades o extremos de identificación en cualquier aspecto de la nuestra vida. Todo tiene su opuesto, noche-día, ying-yang, bueno-malo, claro-oscuro, fuerte-débil, positivo-negativo, si-no… Todas formas excluyentes, según las cuales es imposible conciliar los polos extremos. Esta forma de procesar la información tiene como fin simplificar la infinita diversidad que llega a nuestros ojos y podernos expresar con fluidez.

         Sin embargo, la realidad social del ser humano es muy compleja, y esta simplificación perceptual puede (y de hecho lo hace continuamente) hacernos caer en errores, fruto de nuestra ilusión excesivamente simplificada. Esta polarización ha sido hábil y continuamente usada por todos los dirigentes de la historia con el fin de reunir a una muchedumbre en torno a una idea vaga, difusa y en muchos casos, irreal.

         Una de las dimensiones que más se han polarizado a lo largo de estos últimos 200 años ha sido aquella en la que su ubican los términos ideológicos de “derecha” y de “izquierda”. Todos hemos escuchado alguna vez que tal partido, tal persona, tal periódico, tal cadena de tv, etc. son de “izquierdas” o de “derechas”. Nada más lejos de la estupidez. Bajo cada uno de estos términos se agrupan una serie de características que fácilmente podrían pasar de un lado a otro sin inmutarse. ¿Puede una derecha ser liberal, autoritaria, conservadora, progresista, laica, religiosa, nacionalista, internacionalista…? ¿Puede serlo una izquierda? Seguro que si hacen un repaso de los partidos políticos globales que se denominan de “derechas” y de “izquierdas” fácilmente se encontrarían con que cualquier término puede ser atribuido a una y otra postura. Eliminando todos estos términos quizás alguien llegue a la conclusión de que “la izquierda defiende a las clases bajas y obreras y la derecha a las clases altas”… pero tal afirmación sería tachar de ignorantes a los millones de obreros que votan a partidos de derechas y de empresarios que votan a partidos de izquierdas.

         El conglomerado de ideales de una persona o un partido es demasiado amplio como para englobarlos en 2 términos excluyentes como son “izquierda” y “derecha”; pero constantemente nos bombardean con ellos para que nos agarremos a un clavo ardiendo y escojamos el mal menor.

         El ejemplo más trágico de este uso lo podemos encontrar en una guerra civil: hermanos que matan a hermanos, padres que matan a hijos, hijos que matan a padres, pueblos que matan culturas… ¿alguien cree realmente que existen vencedores o vencidos en algo así? Ningún muerto canta himnos, más que su recuerdo trágico y doliente… Tan solo cuando se supere esa enfermedad infantil, ese sarampión de la humanidad, de pretender separar lo que en definitiva es lo mismo: un ser humano, podremos juntar fuerzas para construir un futuro mejor entre todos, para todos.

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