María Antonia

Hola, me llamo María Antonia Martorell.

En enero empecé mi andadura en el PDCT. La política, y todo lo que la envuelve, siempre me ha apasionado porque política es todo, tiene que ver con el quehacer humano. La política es una actividad regida por el pensamiento de las personas y que incide sobre el comportamiento y conducta humanos.

Desde temprana edad aprendí a escuchar a las personas que sabían más que yo, ya fueran mayores o jóvenes, y me empapaba de sus conocimientos. A través de ellos aprendí a hacer mis propios razonamientos, a saber tomar decisiones y a ser consecuente conmigo misma.

A lo largo de mi vida, que ha sido muy intensa y fructificante, he aprendido muchas cosas, unas más positivas que las otras pero de todas he aprendido y me he enriquecido de tal modo que me han servido para fortalecerme. Dinero no he tenido, lo justo para salir adelante y hacer frente a los gastos.

Lo que más admiro y valoro en las personas es que sean ellas mismas, que se muestren tal como son y, sobre todo, su “saber estar” en cualquier momento y situación.

Respetar sin cuestionar, este es mi lema en la vida. El respeto empieza por y en uno mismo. Para ello es imprescindible gozar de una buena educación. La educación es la base fundamental para llegar a adquirir los principios fundamentales que fomentarán  los hábitos necesarios e imprescindibles para lograr el tracto entre los demás y una convivencia saludable entre nuestros iguales.

Esto es la política para mí: una manera de hacer, un modo de comunicación y de trasmisión de pensamientos.

Ante todo creo en mí, en las personas y en lo que quiero lograr. Mis objetivos en la vida siempre han sido claros: querer aquello que soy, luchar por lo que creo y no dejarme amedrentar por nada ni por nadie. Aquello que es justo para mí también lo es para los demás y aquello que es injusto para mí también lo es para los demás.

Justicia, imparcialidad y equidad son conceptos, y como tales son aplicados, en determinados casos, en base a unos principios, no siempre favorables para la ciudadanía. Los ciudadanos que nos representan en el ejercicio del gobierno, son  responsables de de llevar a cabo una buena gestión porque en ellos hemos depositado nuestra confianza. Si nos defraudan y nos quedamos callados, no haciendo nada, nos convertimos simple y llanamente en sus cómplices.

En esto consigue la política y lo que ella representa, ser ciudadanos defensores de nuestros derechos y responsables de nuestros actos.

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