La Ley de Transparencia

                Siempre he pensado que la transparencia debe estar implícita en un cargo público y en todas sus gestiones.  Pero, al final va a ser verdad que España tiene la densidad de ladrones mejor vestidos con traje y corbata más alta de Europa.  Y no se salva ninguna localidad.

                En la antigua Roma, los políticos, al final de su legislatura debían rendir cuentas de sus actuaciones y si ésta había sido negligente, ni pensar por un momento corrupta, eran juzgados y ,muchas veces, incluso ejecutados. No quiero pensar qué ocurriría si esa ley se implantara de nuevo. Pero como son los propios políticos los que elaboran las leyes, las ponen y las quitan…evidentemente no van poner guillotinas con su nombre. Faltaría más. No. En lugar de eso se ponen pagas vitalicias mientras bajan los sueldos, suben los impuestos y alargan los años de cotización.

                Mientras,  la maquinaria es cada vez más grande, más pesada y reposa sobre las espaldas del contribuyente que él sí que paga puntualmente sus facturas y si no con el correspondiente incremento, no hace ostentación y, si la hace no es a costa del dinero de los demássssss. En Ciutadella se invierte la friolera de 12 millones de euros sólo en personal. “Son faves contades”: Teniendo en cuenta que el número de habitantes asciende a unos 30.000…Cada hombre, mujer y niño paga unos 400 euros para recibir qué. ¿Dónde están las contraprestaciones?¿Dónde las ventajas de tener tan monumental gasto? Por no hablar, de los recursos no-humanos. ¿Cuánto más le cuesta a la gente del pueblo?

                Esto es tan ridículo como comprarse un ferrari o un porche para ir a buscar patatas. Me explicaré. El Ayuntamiento constituye una maquinaria increíblemente efectiva pero carece de utilidad porque no es apreciada ni gestionada adecuadamente. Entre los caprichos de unos, las manías de otros, las locuras de aquellos y el estatismo de aquellos otros…tenemos un Ayuntamiento que vale un imperio y, sin embargo, a la práctica no es más que un miserable carro viejo con las ruedas roídas. Y ahí está, consistorio tras consistorio subiéndose al carro y que tiren los del pueblo mientras ellos transcurren el paseo legislativo a latigazo limpio o, en mejor de los casos, engordando sus sacos, el de sus familias, el de sus amigos y el de todos los “lameculos” que se contentan con una migaja seca de vez en cuando con la promesa falsa de “Tú…empuja el carro por detrás y ya verás como un día te dejo subir un rato”.

                Es una vergüenza de qué modo se ha ido empobreciendo el pueblo de Ciutadella por las gestiones caóticas, negligentes, incoherentes e interesadas que han favorecido la corrupción más rotunda. Y es que la política es la leche. La leche que maman los mamones que a bombo y platillo acusan a los demás de sucios y corruptos para distraer la atención, mientras ellos van haciendo lo suyo. Ya está bien de fastidiar a la gente. De aprovecharse de la Ley electoral y de hacer lo que les da la gana.

                Es una constante, los funcionarios están hartos de que no les permitan hacer su trabajo, que tengan que estar bajo las directrices de gente incapacitada para dirigir sus departamentos y que tengan que claudicar con cada consistorio que entra. Por no hablar de todos aquellos funcionarios y técnicos que son reemplazados por cargos de confianza, amigos y colegas, y que son sometidos a estar en habitáculos de dos por dos enterrados entre papeles. Y para postre, el enquistamiento de tales cargos de confianza con los clásicos chanchullos de plazas a la carta…Y ya, para rematar, y colmar de contento y satisfacción al pueblo de Ciutadella, como se meta  algún ultra, del tipo que sea, tanto da…Entonces, definitivamente, la situación es insostenible.

                ¡Ala! A esperar cuatro años y a pensar con quién te la vas a jugar esta vez, eso si eres un ente pensante, si eres una persona sensata ni siquiera vas a votar y si eres el clásico cuerpo inerte pues a votar a los mismos que te fastidian siempre, no, por nada, por no perder la costumbre, porque si no de qué te ibas a quejar…En fin, la política es  una eme mayúscula,  es un atentado terrorista donde la violencia se manifiesta bajo el manto silencioso de la indiferencia al ciudadano.

                Me presento a las elecciones y sólo tengo que ver la cara de asco de la gente, sus conversaciones, lo harta que está de que les vendan cuentos…Y es que yo pienso igual. Durante años, mediante movimientos sociales, asociaciones, plataformas, he intentado por todos los medios no-políticos llevar a cabo proyectos que promueven el bienestar común, y no hay manera. Ahora, y después de descubrir, que el resto también se siente igual de frustrado, de asqueado, harto de tener que ir de aquí para allá para cualquier cosa, de que lo estén mareando con impresos, instancias…fotos; y luego tras obtener los dichosos permisos para lo que sea, vaya el clásico político de turno y, porque no le da la gana, porque no te conoce, no eres amigo suyo, no eres familiar, no le pagas cenas, no compras en sus locales o, por  simple gusto, NO TE ATIENDEN. Cuando tú estás pagando todas las infraestructuras, todos los servicios, todos los sueldos, inclusive el suyo, con todos los extras para que ellos vivan a cuerpo de rey, ignorándote cuatro años, para sólo acordarse de ti,….¡Cuando llegan las elecciones!¡ A la mierda!, es normal que en cuanto te metes en política te manden a la mierda, porque automáticamente te ven como otro más. Es que la verdad, desde que me he metido en esto de la política me caigo mal,  y me digo “Otro más””¿Otro másssss?”

 Nada de ideas, de filosofías de tirarse el rollo con esto y aquello. No señor. Aquí se viene a trabajar, y se viene voluntario, a dar un servicio al pueblo, así que yo no veo que se tenga que cobrar como un ministro, ni llevar el compás de la ciudad al gusto propio y andar por la calle como si se gravitara sobre el suelo por la excelencia de sus personas. Los cargos públicos son voluntarios y justificados por la confianza del votante. La persona que se presenta a unas elecciones debe tener el perfil altruista y ecuánime. Justo,  magnánimo. Y eso es difícil, cuando sólo interesa lo de uno y los suyos. “Haz el bien y no mires a quién”, reza la biblia…Pues así, así ha de ser, esa es la consigna.

¿Anticorrupción y transparencia?: mucho ruido  para denunciar al vecino y  evitar que vean tu culo porcino. Eso es ser político.

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