Internet

Sin duda, es la mejor invención después de la imprenta. La forma más efectiva de globalizar el mundo, poder estar en todas partes y saber. Saber a pesar de las censuras y las cesuras. Una forma de comunicación sin fronteras, sin prejuicios; una forma de difusión ultrarrápida. Accesible a todo el mundo, en casi todas partes.

Pero también tiene una cara oscura. Del mismo modo que puede ser un instrumento de homogeneizar la Humanidad, también es un elemento donde transitan libremente e impunemente toda clase de delincuentes. E.E.U.U. nunca han negado el control absoluto sobre la red, del mismo modo que Gran Bretaña que con más prudencia y algo de menos ostentación viene haciendo lo mismo. En cualquier caso, desde un terrorista a un pedófilo es controlado perfectamente por los dispositivos de vigilancia de los diferentes satélites a tal efecto.

El Gran Hermano existe y nos vigila. Pero su conciencia es muy arbitraria y caprichosa. Aun poseyendo toda la información, controlando todas las comunicaciones y teniendo conciencia de todo lo que ocurre permite que se lleven a cabo transacciones como venta de órganos, trata de blancas, venta de esclavos, y, por supuesto, todo tipo de actos terroristas: desde una simple bomba en un supermercado, al genocidio de los musulmanes bosnios, los golpes de estados y fratricidios y exterminios en África o los caídos por los chinos. Y en estos casos no sólo lo saben, lo están viendo en tiempo real.

La intervención en todas situaciones sólo depende si va a suponer un golpe de efecto electoral o partidista o un beneficio económico cuantioso.

Así funciona el Gran Hermano. Para todo lo demás discursos sobre la paz mundial y clásico “os deseo lo mejor” en acción de Gracias. El discurso del Papa y algunas imágenes bien escogidas de quienes deben ser nuestros enemigos. Porque siempre ha de haber un enemigo si no ¿cómo se justificaría tanta inversión en defensa? ¿No?

Uno de los grandes motores del mundo es el miedo. El otro es el amor.

El amor mueve montañas. Y si mueve montañas también es capaz de destruir mundos enteros. ¡Cuántas barbaridades se han hecho por amor a la Patria! Y cuánto amor se destila en las líneas, encriptadas entre millones de personas que sin conocerse se profieren amor puro. Una confianza y devoción llena de excitación y goce que supera toda realidad. Algunos opinan que es simplemente un vicio: la búsqueda de nuevas sensaciones. Pero el asunto es mucho más profundo. Cuando una persona entra en línea lo que busca es aquello que en su casa no hay ya, o no lo hubo nunca: amor.

Quizás el problema empieza en uno mismo; la falta de amor propio, la búsqueda de uno mismo empieza en la invención de un ser que no es otra cosa que la proyección de nuestro yo idealizado. Nuestro auténtico yo. Unos por pesimistas, otros por entusiastas, otros por victimistas…tanto da; la cuestión es que todo el mundo es alguien en este espacio virtual que resulta mucho más real que la vida misma, pues emana directamente de ese yo durmiente y restringido por la cultura, por los convencionalismos, por lo que Freud denominaba “El malestar social”.

Nada tiene de reprobable emprender esa búsqueda. Nada tiene de malo. Excepto en el caso de cuando hay alguien en casa. Millones de parejas se han roto por este motivo.

Normalmente, la pareja afectada se siente engañada, traicionada y profundamente decepcionada. De repente todo su mundo, la persona a la que amaba y creía conocer tan bien, simplemente deja de existir. Para el “infractor” es pura incomprensión porque todo cuanto es en el la red carece de conexión con “su realidad diaria” por tanto no es incapaz de entender tanto revuelo. El daño es irreparable. Y son pocas las parejas que sobreviven a tal conflicto. Nunca más volverá a ser lo mismo. No es rencor sino la ruptura literal de un principio muy básico e imprescindible en una relación sentimental: la confianza.

Recuperar esa confianza no parte de la línea cero, sino de un abismo muy hondo donde se tiene que escalar kilómetros de dolor, a menudo insalvables o que resultan inútiles porque con una sola palabra se vuelve al fondo. Un fondo lleno de odio, decepción, rabia y rencor donde cohabitan ambos miembros de la pareja.

Superarlo equivale a cruzar el Hades. Pero si llega a ser superado, entonces ese amor se vuelve indestructible, por lo que vale la pena luchar. Sin embargo, en la mayoría de casos, no se supera y la desolación es el último reducto donde el viento gélido de una reminiscencia rasga como cuchillas la piel desnuda del desafortunado.

Vivir y morir, muerte y nacimiento. Ley de vida. Tras el caos, la anarquía, el dolor y la destrucción, el nacimiento de un nuevo orden, un nuevo amor. Cuántas parejas se han constituido felizmente en Internet. El milagro de internet. Cuántas se han constituido sobre tanto dolor. En este caso, cabe preguntarse si valió la pena, y lo peor si la nueva relación, teniendo como base cimientos tan endebles y negativos podrá disponer de la panacea imprescindible para una unión duradera: la confianza. En realidad, toda relación se basa estrictamente en eso. Confianza.

Publicado en Opinión. 1 Comment »

Una respuesta to “Internet”

  1. Dragunov Says:

    He pensado muchas veces en el concepto de «confianza» como herramienta social. De una parte, la confianza es beneficiosa para la pareja o conjunto de confiados, pues les permite dedicarse a hacer otras cosas más útiles que estar continuamente verificando o justificando las actividades conjuntas. Por la otra, la confianza deja expresamente abierta una puerta a la defraudación de tales actividades, muchísimo más fácil de traspasar que cuando no hay una situación confianza. Lo ideal sería que la extinción de la confianza sea por acuerdo mutuo, pero la realidad muestra que muchas veces acaba cuando un miembro sucumbe a la tentación de aprovecharse de esa fácil fisura de seguridad, aunque sea por necesidad.

    La relación de confianza entre individuo y Estado es asimétrica: el individuo suele confiar en la honestidad del Estado, pero el Estado no confía en el individuo, pidiéndole constantemente justificantes y burocracia que demuestren sus actividades. Precisamente con el movimiento 15M estamos asistiendo a la caida de esa confianza individuo – Estado. ¿Será posible una situación de confianza mutua o sería mejor una situación de desconfianza prudente, como la que une a dos desconocidos que se cruzan por la calle?

    http://en.wikipedia.org/wiki/Trust_%28social_sciences%29


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