El palo del señor Triay

          Los comerciantes y hosteleros de Ciutadella pueden respirar tranquilos porque ya no tienen matón para intimidarlos con la excusa de la ocupación de la vía pública. Ya no va a ver más acoso a la precaria situación de estos gremios que se ganan la vida como pueden.

          Me alegro especialmente por la señora María que tiene una pequeña tienda de comestibles en el mercado, porque ella ya no va a sufrir más la humillación del notificador que a grito pelado leyó la amenaza que se hizo sobre esta señora de entre 700 euros y 1500 euros por tener dos cajas de patatas más, ni la imposición de un expositor que no podía comprarse. Me alegro por todas las personas que tienen tiendas y que pueden sacar algún reclamo a sus puertas como una planta, un cartel o algún artículo sin temer la presencia de los secuaces de Joan Triay coartándoles a raja tabla de una normativa.

          Más ventas, más alegría en las calles, más caja, más comida en las neveras. Me alegro por todos los que regentan bares y restaurantes porque podrán, así mismo colocar más mesas lo que supondrá más puestos de trabajo, o al menos darán opción a ello. Me alegro que Ciutadella no tenga que vivir con el miedo de recibir los palos del Sr. Triay.

          Y no nos engañemos, no es que sea tan rígido como un espartano y aplique las normativas por convicción: LO HACE POR CONVENCIÓN. Que es muy diferente porque deja caer el palo sólo en caso de hacer ostentación de un poder que sólo tiene por deseo del pueblo –y eso parece olvidarlo- o para quitar de en medio a la gente que le molesta, bien por homofobia, antipatía o porque supone un estorbo a unos de sus compañeros de falange.

          Lamento, sin embargo, que haya tenido que dejar su cargo, el actual inspector, porque sé que ha sido por la presión constante del edil Joan Triay por lo que ha preferido abandonar su puesto a tener que aguantarlo. A esta persona le digo que tome ejemplo de nuestro magnífico jefe de la policía local: aguantó y aguantó, fue tal la presión que casi lo mata – literalmente- a base de intimidaciones y humillaciones públicas; pero como Nasi es más humano, más caballero y ante todo, una bellísima persona, no cayó, ni aún cayendo su salud. Y allí está, con dos… Lo calificaron de “blando” por no mostrarse agresivo, pero es lo contrario: demostró una valía como persona sin precedentes. Animo a esta persona a que no abandone este puesto de trabajo.

          Se gana menos que trabajando directamente en el cuerpo de policía, pero se gana calidad de vida. Y que no tema la hiel de Joan Triay…pues sólo son escupitajos de un indigesto intolerante, que con un simple estropajo se quitan, y si van a más existe dentro del Ayuntamiento organismos que pueden defenderle ante tales individuos, en última instancia, nuestro amigo Xiqui, el alcalde (de Sintas es muy protocolario, y yo prefiero la gente cercana), quien teniendo la última palabra puede aplicar la sanción pertinente por acoso o maltrato o lo que se estipule.

          En cuanto a las supuestas quejas de los vecinos por los ruidos, y la ocupación indebida, apelo a la civilidad, tanto suya como de los comerciantes que puedan molestarles. Hablando se entiende la gente. No he perdido pocos domingos yendo de una casa a otra para solucionar rencillas. Mérito mío, ninguno. Porque, después, tales vecinos han visto innecesaria mi intervención y han arreglado sus asuntos sin tensión alguna.

 

Así nos quiere a todos

 

 

Esto es lo que quiere para ciutadella

 

 

Esperpéntico

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: